¡No deje de quererte, entendí que no eres lo que merezco!

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Cuando nos aferramos a alguien y creemos estar enamorados, no queremos dejar a esa persona, la queremos siempre a nuestro lado... y eso fue lo me pasó a mí.

Cuando recién había cumplido mis 26 años, entré a trabajar a un almacén de ropa, donde conocí a mucha gente entre ellos a quien fue mi pareja por más de 2 años. Después de 6 meses de haber ingresado al trabajo sentí una atención especial hacia mi por parte de mi jefe; él un hombre divorciado de más de 30 años, atractivo y con mucha presencia que se portaba muy amable conmigo.

Un día me invitó a salir y accedí, fuimos a tomar un café, tuvimos una charla muy amena, el tiempo se pasó volando hasta que llegó el momento de despedirnos.

Pasaron las semanas y las salidas seguían, cada vez más frecuentes teníamos una mejor relación, hasta que me pidió que fuéramos novios, como a mi me gustaba el trato que me daba fue fácil que me enamorará de él, así que le dije q sí.

Las políticas de la empresa para la que trabajábamos mencionaban que no se permitían relaciones amorosas entre empleados y mucho menos entre jefe y empleada. Así que me tenía que conformar con verlo fuera de la empresa.

Al principio aceptaba la relación de esa manera, porque me había enamorado y creo que hasta me había aferrando a él, pero con el paso del tiempo todo cambio.

Yo una chica joven, con ganas de divertirme, de salir a bailar, salir con los amigos, con ganas de salir con mi novio y presentarlo a todo el mundo, de compartir todos los momentos con él.

Sin embargo, era todo lo contrario, no podíamos tener una relación  libre, teníamos que vernos a escondidas, él prefería estar en casa y ver películas, los fines de semana se los dedicaba a sus hijas, así que me tenía que conformar con el poco tiempo que le sobraba, era la novia en las sombras, no era nada como yo soñaba.

Después de tanto tiempo decidí renunciar a mi trabajo y a la relación que mantuvimo, poniéndole punto final. Entendí que a pesar de quererlo mucho no era lo que yo quería ni lo que me merecía.

 

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