La Soledad; amiga o enemiga.

Puede ser tu mejor aliada o tu peor enemiga, pero siempre necesaria para un encuentro con uno mismo, habrá diferentes circunstancias por las cuales te encuentras alguna vez en tu vida en soledad, por tiempos muy largos o por tiempos muy cortos, pero que hay cuando hay un vacío existencial y en medio de mucha gente te sientes solo, podemos decir que la compañía no es suficiente para llenar esa ausencia que definitivamente no es de una compañía sino ausencia de uno mismo, por que si!, la soledad tiene muchos beneficio y una cara muy amable, por que cuando estamos con alguien mas nuestra atención se centra en cada palabra en cada actitud de la persona quien  nos acompaña, pero cuando estamos solos escuchamos nuestra respiración cada pensamiento y es como tener a esa voz en la cabeza y es ahí cuando la escuchas, cuando realmente estas atento de ti.

Aprender a convivir con uno mismo, a disfrutar de la única compañía del yo, es un ejercicio muy importante para conocerse como persona que nos aportará fortaleza, autoestima y que nos enseñará a respetarnos a nosotros mismos, es que, si no sabemos dominar la soledad, será ella la que nos domine a nosotros. Es sabio, por tanto, pasar momentos en soledad, conocernos a nosotros mismos y separarnos del bullicio que supone la compañía constante. De este modo, nos fortaleceremos como individuos y creceremos como personas.

Hay diferentes clases de soledad:

  • Soledad real. Es la que experimentamos en ausencia de genuinos afectos amorosos  (fallecimiento, cambios del entorno social, emigración, prisión...). Esta clase de soledad termina, obviamente, cuando el sujeto restablece o renueva sus relaciones afectivas.
  •  Soledad neurótica. Es la que experimentamos como resultado de viejos traumas infantiles, debido a los cuales nuestra personalidad queda "marcada" con un sentimiento permanente de vacío, tristeza y soledad, incluso aunque sí existan a nuestro alrededor personas que realmente nos valoren y nos quieran. Sencillamente no logramos percibirlo y disfrutarlo. Es como morirnos de sed en medio del río. Esta clase de soledad sólo puede aliviarse con psicoterapias.   
  • Soledad madurativa. A medida que crecemos emocional e intelectualmente, nuestra visión del mundo cambia y puede distanciarnos cada vez más de las personas que, si no crecen con nosotros, van quedándose "relegadas". Esto nos hace sentirnos más solos que antes. Cuanto más avanzamos, más solos podemos sentirnos, a menos que hallemos nuevos compañeros de viaje. Es el precio que debemos pagar por madurar. 
  •  Soledad existencial. Esta clase de soledad, marco de todas las demás, es la más honda e irremediable. Nace del hecho mismo de que cada uno de nosotros, siendo  un organismo único y diferente de los demás, sólo puede experimentarse a sí mismo. A pesar de todas las posibilidades del amor, la empatía, etc., mi dolor de muelas es mi dolor de muelas. Nadie puede vivirlo por mí. Nadie puede entrar, ni aliviar, ni siquiera comprender los últimos recovecos de mi alma. Estoy completamente solo con ella.