Los blancos y la pureza

El blanco es un color sin connotaciones negativas. Tampoco es el preferido de nadie porque de algún modo es etéreo, atemporal, luz pura. Como si no estuviera ahí. Pero está. El blanco refleja la luz y por tanto es la opción ideal para interiores, sobre todo si deben ampliarse visualmente.

El blanco tiene algo especial, y es que vuelve positivo cualquier otro color. Su pureza suaviza las emociones del rojo, pacifica aún más el azul, cambia el significado del negro, hace amable el marrón y lo convierte en piel, aligera el verde, endulza el amarillo.

Con el blanco no hay misterio: siempre aciertas.

Los dorados y el lujo

Es el color del lujo y la riqueza, y se asocia a conceptos positivos como fidelidad, amistad, confianza… pero nunca como color dominante, es un color que tiene demasiada fuerza entonces debemos emplearlo en pequeñas dosis.

El dorado de hecho lo que hace es resaltar las cualidades positivas de otros tonos, mejorándolas. Por ejemplo, sumado a la vitalidad de rojo con verde crea lo que se llama el “acorde de la felicidad”. Sumado a rojo con naranja transmite placer, y sumado a blanco con azul transmite sensación de confianza total, de bien puro y sin matices.

 

Los negros y la elegancia

El negro tiene en occidente demasiadas connotaciones negativas para utilizarlo libremente: muerte, duelo, oscuridad, etc. Sin embargo tiene cualidades muy positivas menos evidentes pero muy útiles en interiorismo.

Es un color llamativo e impactante por su “ausencia de luz”, que transmite una sólida elegancia porque no admite matices, el negro es negro y punto. Sumado al blanco nos habla de centrarnos en lo objetivo dejando de lado el artificio. Esta noción es la base de la decoración minimalista que hace del blanco-negro el eje visual.

Combinado con colores vivos hay que ir con ojo porque invierte o “negativiza” sus significados. Negro y rojo es muerte y violencia, y negro con amarillo mejor ni probarlo.

En cambio, negro con violeta es un acorde precioso que transmite elegancia y voluptuosidad, el concepto positivo de la noche como lugar de secretos entre dos, de caricias y terciopelos. Esta combinación la pudimos ver en su máxima expresión con la tendencia en decoración “Nocturne”

 

Los marrones y lo hogareño

Quizá el marrón sea uno de los colores más desacreditados del mundo. En Occidente lo despreciamos desde la Edad Media, y tiene una gran desventaja: es el color que acabas obteniendo si mezclas cualesquiera otros colores.

Asociándose al otoño, a lo marchito o a lo amargo no parece tener mucho potencial para el interiorismo.

Pero ocurre justo al contrario.

Porque el marrón también es el color de la tierra y de la madera, y eso nos transmite solidez y seguridad. Y como tiene componentes rojizos-ocres, es un color cálido muy hogareño que hace cualquier espacio más acogedor.

La clave es combinarlo con tonos claros y blancos para suavizar sus connotaciones negativas y convertirlas en calor de hogar.