Enamorada de una sonrisa

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10. El fraude

Lucrecia es una chica hermosa pero de corazón malévolo; había conocido a María en la preparatoria hacía  ya algunos años con quién había tenido un romance fugaz, en un momento  en que María había decidido probar su lado lésbico; aunque habían quedado como grandes amigas, para Lucrecia no fue fácil ya que secretamente ha estado enamorada de la hermosa María desde entonces.

Se había enterado de que Henry deseaba casarse con María y en un momento de desesperación escribió aquella hermosa nota para Sofía fingiendo que había sido Henry; Lucrecia había presenciado aquel primer encuentro entre Sofía y Henry en el  pasillo gris de la oficina; mientras buscaba en la bodega la vieja perforadora metálica que necesitaba ese día. El objetivo era que Henry se interesara en Sofía y pudiera provocar un romance entre ellos.

Desgraciadamente esa nota no había provocado lo esperado pues en lugar de romance sólo se suscitó una hermosa amistad entre ellos. Trató de mantenerse alejada e hizo su mayor esfuerzo en no meterse en la relación de su amiga María. Pues al final  de todo la amaba y quería que fuera feliz.

El día en que Lucrecia se enteró del desaparecimiento repentino de María, interrogó a Henry sin tener una respuesta convincente; pero como ella conocía varias intimidades de María y además conocía de su enfermedad se dio a la tarea de buscarla y no descansó hasta encontrarla pues era una mujer decidida y perseverante. Logró contactar a la madre de María y además la visitaba periódicamente en la clínica en donde se encontraba reposando.

Aprovechó para comentarle algunas cosas fuera de realidad tales como que Henry se había olvidado de ella y se había volcado por completo en Sofía. Que éste ahora era una  persona diferente quien descuidaba su trabajo y sólo existía para cuidar a Sofía entre muchas otras cuestiones que en realidad no ayudaban a María, pero el  corazón de Lucrecia no era limpio; estaba cegada por el amor que supuestamente le profesaba a María.

Esta vez había llegado bastante lejos,  tenía la total confianza de Henry para realizar casi todo en su nombre (lo que Henry no sabía es que lo conocía tan bien que era capaz de falsificar no sólo su firma si no una caligrafía  idéntica a la de él). Aprovechándose de todo ello y de las tentaciones que estaban a su alcance; cometió fraude al  realizar fuertes transferencias de dinero en varias cuentas en el extranjero; ella pensó que lo había hecho inteligentemente y sin dejar rastros. Pero no contaba con las auditorias que secretamente se realizan en Edyza Solutions por parte de sus socios en Suiza.

Henry fue quien tuvo que responder a dichas acusaciones; por las que fue citado en el ministerio público. No pudo justificarse y como no esperaba que nada de eso fuese algo real y por lo despistado que estaba, no hizo mucho a su favor y estuvo varios días en los separos ya que Edyza había solicitado se aprehendiera al culpable.

Fueron largos los días en esa celda fría y sola. El corazón de Henry cada vez estaba más triste; ahora no sólo sufría por el abandono de María sino también por la lejanía con Sofía; quién estaba de regreso en casa tratando de normalizar su vuelta a la vida. Era un poco difícil creer todo lo que había pasado mientras ella había estado en coma.  Se lamentaba el no poder visitar a Henry en los separos.

Sin embargó, estaba al pendiente de su caso, los padres de Henry estaban ocupados de lleno en su caso con dos abogados del mejor buffet de la ciudad. Todo parecía esclarecerse rápido, apuntando todo a que Lucrecia quién no se había reportado en días era quien había realizado dichas transferencias. Se le había llevado aviso de presentación hacía una semana sin obtener respuestas.

Continuará...

 

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